Patente de Corso

Bueno, hoy me voy a salir por la tangente y voy a retroceder al Medievo y a la Edad Moderna, esta última caracterizada por el intenso colonialismo en América, y por ende relacionada con héroes, piratas, bucaneros y corsarios; preciso de estos últimos quiero hablar hoy, más concretamente de las “Patentes de Corso”.
Antes que nada, y para mitigar la curiosidad que a más de uno os habrá entrado voy a tratar de aclarar el significado de algunos de los términos arriba expuestos:
El pirata (tomado del griego peirates: ‘bandido’, ‘saqueador’) es la persona que navega sin licencia y asalta y roba barcos en el mar o en las costas.
Un bucanero (del inglés “bacon” referido a los vendedores de carne salada de la isla de Santo Domingo) es un pirata que en los siglos XVI y XVII saqueaba las posesiones españolas en tierras americanas.
Se distingue de corsario (del latín “cursus” = ‘carrera’), que es el pirata que saqueaba con la autorización del gobierno de su nación las embarcaciones enemigas.
Justo Fernández López
Hispanoteca
Seguramente en más de una ocasión habréis escuchado el término “Patente de Corso“, bien en películas, bien en literatura o bien en la prensa. Como arriba se explica el término “Corso” proviene del latino “cursus”, que viene a significar “carrera”. Es una licencia ( Patente ) que los gobiernos, monarquías u autoridades competentes de la época concedían a marinos no militares para, en nombre del Estado otorgante, saquear en puertos y embarcaciones, civiles y militares.
Este sistema se utilizo como alternativa a los gastos que suponían el mantener una flota militar por parte del Estado; de esta forma los corsarios pasaban a formar parte de los ejércitos, pero sin los gastos que suponían para las arcas reales/públicas el mantener una tripulación y un barco con su respectivo armamento. En la práctica fue un sistema bastamente empleado por Inglaterra y Francia; los grandes patrocinadores de los “piratas legales” de la época.
Los corsarios, con la Patente de Corso en mano tenían el derecho de atracar en puertos y fondeaderos del país al que servían, así de cómo tomar las provisiones necesarias en sus puertos, de modo similar a como lo hacían las naves militares. En caso de caer prisioneros, los corsarios tenían derecho a ser tratados como prisioneros de guerra.
Podéis encontrar información sobre los corsarios más famosos de la historia en Mgar.net
Imagen | Sala de historia


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