Los niños rata de Ulan Bator
Enero 26, 2010 | por Jon Sainz | 152 views | Categoria ; Mongolia
Desde la desintegración de la Unión Soviética Mongolia no ha levantado cabeza, y muestra de ello es la situación que se vive en su capital, Ulan Bator. Bajo sus calles, en los sistemas de alcantarillado, viven en torno a 4000 niños abandonados por sus familias, maltratados y marginados por la población y la policía, y en no pocas ocasiones, víctimas de violaciones y asesinatos que no se investigan. Son los “Niños Rata” de Ulan Bator.
Tras la desaparición de la Unión Soviética Mongolia perdió una parte considerable de sus activos, su economía se vio seriamente maltrecha, y aquellos ciudadanos que tenían la gracia de disfrutar de viviendas, terrenos y/o granjas lo perdieron todo. Las empresas se privatizaron, despidiendo a gran parte del proletariado, y lo mismo paso con muchos de los puestos públicos. En definitiva el país se desmoronó, y ello trajo una consecuencia a día de hoy omnipresente, la pobreza.
Las familias ya no podían garantizar el sustento de los niños, eran cargas económicas, y se deshicieron de ellos. En la mayoría de los casos la “solución” paso por mandarlos a la capital a que probaran suerte. La realidad es que esa suerte no acabó de llegar para muchos de ellos, con los años miles de niños se refugiaron en el único lugar de Ulan Bator donde el frío, a la intemperie, no es mortal para un ser humano, el sistema de alcantarillado.
Bajo los suelos de Ulan Bator conviven miles de niños, desde recién nacidos hasta adolescentes, personas sin ningún tipo de futuro más allá de una más que posible muerte temprana, bien sea por las múltiples infecciones y enfermedades a las que se ven expuestos, por el frío, por abrasiones, o por violencia. Y lo peor de todo es que la población local se ha acostumbrado a esta situación, mostrando en su gran mayoría un desprecio y un asco crónico, y denominándolos “sucios” o “ratas”.
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Me gustaría traer al blog un artículo redactado por el polifacético periodista, reportero de guerra y escritor español Arturo Perez Reverte que esta levantando ampollas allá por donde pasa. El mismo trata de la visión que mucha gente tiene del mundo, de sus peligros y de su funcionamiento; de la irresponsabilidad de muchos viajeros que se toman las vacaciones en lugares con serios conflictos, complicaciones orográficas, guerras y/o pobreza extrema, y luego pasa lo que pasa.


El árbol vivo más longevo del mundo se encuentra en la tundra sueca, a 910 metros de altura, y tiene aproximadamente 8.000 años. Se trata de un ejemplar de la especie Pícea, comúnmente utilizados como árboles de navidad y para construir, entre otros, violines, y ha podido llegar a esta edad gracias a su capacidad de autoclonación, es decir, que cuando sus hojas se van muriendo las va regenerando.