Lugares turísticos de Andalucia : Necrópolis romana de Carmona

A las afueras de Carmona ( Sevilla ) se extiende una verdadera ciudad de ultratumba: la necrópolis romana, desarrollada entre los siglos I a. C. y IV de nuestra era sobre un area de más de 500 metros de radio y atravesada por la calzada de la via Augusta. Descubierta casualmente en 1869, comprende un asombroso laberinto de tumbas, sepulcros, cámaras, santuarios y mausoleos subterraneos excavados en la blanda roca de los Alcores.
Tras su importante papel como asentamiento tartésico y baluarte cartaginés, la ciudad romana de Carmo pasó a ser una de las más destacadas del valle del Guadalquivir. Lo prueba la vasta necrópolis con que contó, uno de los mayores complejos funerarios de la Antigüedad en la Península, con más de 800 tumbas.
Tumba de Servilia
El mausoleo de mayor monumentalidad del conjunto recoge el nombre inscrito en el pedestal de una estatua femenina hallada en su recinto. Con una superficie de unos 1.300 metros cuadrados, ésta gran "mansión funeraria" de una familia patricia se organiza en torno a un patio con pórticos y un estanque.
Tumba del Elefante
Uno de los reductos más enigmáticos de la necrópolis, que toma su nombre de la tosca figura que preside una de sus cámaras. Se trata en realidad de un santuario utiliado en los ritos iniciáticos de las divinidades orientales Cibeles y Atis, relacionadas con la fecundidad y el dios supremo solar.
Ritos funerarios
Los sepulcros se distribuyen con cierto orden a lo largo de los tres caminos que cruzaban la vasta extensión de la necrópolis. La mayoría adoptaban una orientación este-oeste. Horadadas en la roca, las tumbas podían ser desde simples pozos a selectos mausoleos con pasillos, cámaras, criptas y diversas estancias con los muros enlucidos y decorados con frescos. Casi todos los enterramientos responden al ritual de incineración, guardándose las cenizas del difunto en pequeños fosos o en urnas colocadas en nichos, práctica originaria de Oriente Medio.
Fotografía | F.J. Jiménez