Los niños rata de Ulan Bator

Desde la desintegración de la Unión Soviética Mongolia no ha levantado cabeza, y muestra de ello es la situación que se vive en su capital, Ulan Bator. Bajo sus calles, en los sistemas de alcantarillado, viven en torno a 4000 niños abandonados por sus familias, maltratados y marginados por la población y la policía, y en no pocas ocasiones, víctimas de violaciones y asesinatos que no se investigan. Son los “Niños Rata” de Ulan Bator.
Tras la desaparición de la Unión Soviética Mongolia perdió una parte considerable de sus activos, su economía se vio seriamente maltrecha, y aquellos ciudadanos que tenían la gracia de disfrutar de viviendas, terrenos y/o granjas lo perdieron todo. Las empresas se privatizaron, despidiendo a gran parte del proletariado, y lo mismo paso con muchos de los puestos públicos. En definitiva el país se desmoronó, y ello trajo una consecuencia a día de hoy omnipresente, la pobreza.
Las familias ya no podían garantizar el sustento de los niños, eran cargas económicas, y se deshicieron de ellos. En la mayoría de los casos la “solución” paso por mandarlos a la capital a que probaran suerte. La realidad es que esa suerte no acabó de llegar para muchos de ellos, con los años miles de niños se refugiaron en el único lugar de Ulan Bator donde el frío, a la intemperie, no es mortal para un ser humano, el sistema de alcantarillado.
Bajo los suelos de Ulan Bator conviven miles de niños, desde recién nacidos hasta adolescentes, personas sin ningún tipo de futuro más allá de una más que posible muerte temprana, bien sea por las múltiples infecciones y enfermedades a las que se ven expuestos, por el frío, por abrasiones, o por violencia. Y lo peor de todo es que la población local se ha acostumbrado a esta situación, mostrando en su gran mayoría un desprecio y un asco crónico, y denominándolos “sucios” o “ratas”.
El modo de vida que tienen no es sencillo, mientras los niños, durante el día piden limosna, buscan comida en el vertedero, acarrean maletas en las estaciones de autobús, y limpian los cristales de los coches, las niñas se prostituyen en los bajos fondos de Ulan Bator. Esto último ha acarreado que desde la infancia estas niñas contraigan enfermedades de transmisión sexual o queden embarazadas y tengan a sus bebes en las cloacas.

Estos desamparados no figuran en registros oficiales, ni tienen documentación, por lo cual no pueden ser contratados ni escolarizados. No obstante esto no quita que hayan conformado sociedades más democráticas incluso que las de la superficie ( visto lo visto normal ), ya que éstos niños que tildan de “ratas” y “basura” no roban, sino que se ganan su dinero y lo destinan al grupo, los líderes de los grupos son escogidos por su experiencia en las cloacas, e incluso en algunas ocasiones se celebran rituales de boda entre miembros.
Y el lugar donde viven tampoco es que ayude mucho, ya que éste inmenso sistema de alcantarillado construido por la Unión Soviética en los años 60 cuenta con cañerias de agua caliente que continuamente explotan matando por abrasión a los niños. Pero con temperaturas de hasta -40º en el exterior no hay otra solución viable, algunos fallecen por los brutales contrastes de temperatura entre el exterior y las cañerias de agua que dan el calor a sus “casas”.
Y claro, la situación de confrontación en la ciudad no se hizo esperar: los niños y los no tan niños de las casas se divierten apaleandolos, causando graves lesiones e incluso la muerte, las niñas son continuamente violadas, y todo esto sin la posibilidad de pedir auxilio, ya que lo triste es que la policía también forma parte de estas vejaciones.
