La isla de Arrán, una Escocia en miniatura

A pocos kilómetros al suroeste de Glasgow, en el estuario del Clyde, se encuentra la isla de Arran, una de las más conocidas de Escocia gracias a la belleza y diversidad de sus paisajes, que la convierten en una miniatura del país escoces. Un lugar mágico y hermoso al que solo se puede llegar tras un encantador viaje en ferry.
Mucha gente viaja a Escocia en busca de esos maravillosos paisajes que les han encandilado en las fotografías y películas. Los imponentes castillos, los peligrosos acantilados, los ríos y lagos enormes llenos de misticismo y leyenda, y por supuesto, el omnipresente color verde en prados, laderas y montañas. Paisajes que pueden verse repartidos por todo el territorio escoces. Aunque hay una isla cercana a Glasgow, que dicen que los reúne todos, y que es como una pequeña maqueta de Escocia. Estamos hablando de la isla de Arran.
A pesar de estar un poco a la sombre del popular archipiélago de las islas Skye, la isla de Arran recibe muchísimos visitantes a lo largo de año, ansiosos por descubrir cada rincón de su singular territorio. Con 430 kilómetros cuadrados, Arran es la séptima isla más grande de Escocia. A pesar de eso, su población está bastante concentrada en los pueblos costeros, unidos por una carretera que rodea todo la isla, junto a otra carretera que la atraviesa. En total son poco más de 5.000 personas las que habitan en Arran.
El método más utilizado para llegar a la isla es el ferry que nos lleva desde el puerto de Androssan, una localidad pesquera situada varios kilómetros al suroeste de Glasgow. Hay autobuses y trenes que salen desde el mismo Glasgow y llegan hasta el propio puerto de Androssan, en donde cogeremos un ferry que nos llevará a la isla, en un trayecto de una hora aproximadamente. Si hace un buen día podremos disfrutar de las maravillosas vistas desde la cubierta.
Una vez llegamos al puerto de Brodick, ya en la isla, podemos informarnos justo al lado en la Oficina de Turismo de Arran, de todo lo que podemos ver. Además, la "estación" de autobuses también está junto al puerto, por lo que lo tendremos todo muy a mano. Nuestra recomendación es que si solo tenéis uno o dos días en Arran, no podéis dejar de visitar estos tres sitios:

- Castillo de Brodick: una impresionante fortaleza construida sobre un gran cerro y rodeada de un maravilloso bosque que incluye un hermosísimo jardín con especies tropicales y exóticas. Visitar el interior del castillo, muy bien ambientado por cierto, es una gran sensación, pero tal vez os divirtáis más paseando libremente por el bosque que lo rodea, en el que encontramos una gran cantidad de bancos con dedicatorias muy emotivas, estancias con unas vistas maravillosas de la costa, e incluso un pequeño arroyo sobre el que pasan varios puentes. Una visita obligada en la isla de Arran.

- Castillo de Lochranza: situado en el norte de la isla, poco tiene que ver con el anterior, salvo por la belleza de su entorno. Está totalmente desatendido, y medio derruido. Se puede entrar libremente a su anterior, salvo en algunas escaleras, donde se ha prohibido el paso por miedo a un posible accidente, dado el lamentable estado de la estructura. El castillo está situado al borde mismo de una bahía, rodeado de mar, y con el pequeño pueblo de Lochranza a sus espaldas. Su aspecto de piedra negra inspiró el castillo que aparece en la aventura de Tintín La Isla Negra.

- Machrie Moor: una explanada a la que solo se puede acceder a pie, repleta de menhires y cromlechs espectaculares, algo así como un Stonehege a pequeña escala. Representa uno de los lugares más místicos y singulares de la isla, considerado por muchos como un centro de poder para los antiguos celtas y habitantes de la isla.
Además de estas tres atracciones principales, la isla de Arran cuenta con muchos otros sitios interesantes: su destileria, su quesería, la bahía de Catacol, sus inmensos bosques, sus lagos interiores y hasta algunos campos de golf para los amantes de este deporte. Un destino muy singular dentro de un país tan especial como Escocia.